Título en inglés: Metro 2033
Autor: Dmitry Glukhovsky
Saga: Metro #1 (Metro 2034 / Metro 2035)
Editorial: Timunmas
Páginas: 544
Precio: 19,50€
Sinopsis: Lo que queda
de la civilización resiste en el último refugio. Estamos en el año 2033. Tras una guerra devastadora, amplias
zonas del mundo han quedado sepultadas bajo escombros y cenizas. También Moscú
se ha transformado en una ciudad fantasma. Los supervivientes se han refugiado
bajo tierra, en la red de metro, y han creado allí una nueva civilización. Una
civilización difrente de todas las que había exisitido con anterioridad.
Este libro narra las aventuras del joven Artyom, un muchacho que
abandona la estación de metro donde ha pasado buena parte de su vida para tratar
de proteger a la red entera contra una siniestra amenaza. Porque estos últimos
hombres no están solos en el subsuelo....
Tras mucho tiempo sin saber si
darle una oportunidad o no, llegó a mis manos esta joya rusa. Escrita hace ya doce
años por Dmitry Glukhovsky –no me pidáis que lo pronuncie, por favor-, me ha
sorprendido bastante por su manera de reflejar un mundo postapocalíptico alejado
de convencionalismos, donde la sociedad sobrevive en las profundidades del
metro de Moscú como consecuencia de un holocausto nuclear a nivel mundial.
En Metro 2033, Artyom, un joven que apenas recuerda el mundo
prenuclear, se ve obligado a conocer los misterios y peligros que encierra el subterráneo de la
ciudad, alentado por una misión de crucial importancia para la supervivencia de
sus moradores. En dicha misión deberá enfrentarse a una nueva y terrible amenaza,
tal vez la peor y última de todas…
La trama se desarrolla de manera ligera
y casual, sin hacerte sospechar el devenir de los sucesos –a diferencia de
otras muchas sagas, en las que la portada o el marketing te dan alguna que otra
pista al respecto-. Con un ritmo a veces lento, a veces frenético, el autor sabe
plasmar esa precisa atmósfera de la nueva vida humana, en la que el hastío y el
peligro se mezclan entre sí, fragmentando a la sociedad en lo mejor y lo peor de sí misma.
Pese a ser la primera novela del
autor, la historia se desarrolla sin tropiezos. Aunque en determinados momentos
el ritmo se vuelve extremadamente lento, este hecho queda totalmente perdonado por
el disfrute general de las curiosidades que presenta, y la interesante y
realista manera en que retrata la forma de vida que la humanidad se ha visto
forzada a llevar: rodeada de alcohol para olvidar, memorias para vivir y
leyendas para temer.
Su estilo es serio y formal, pero
a la vez cercano, sin permitir demasiadas licencias de humor para no perder la ambientación.
Abundan las sorpresas, los cliff hangers y las escenas intensas que impiden que
te duermas durante la lectura y reces para que todo salga bien. Su organización
es de lo más común, los capítulos son de una extensión media. Esto ayuda a que se
lleve mejor el avance de la trama en los momentos que resultan más pesados y
lentos de leer. Hay que admitirlo, el autor –novel en aquel momento-, ha
tardado un poco en poner en marcha la maquinaria de acción... Pero, por suerte,
la evolución narrativa de Dmitry se puede observar a lo largo de toda la
novela, donde gradualmente pasa de contextualizar casi en exceso a saber
manejar perfectamente los elementos narrativos, y suavizar las transiciones entre
escenas, conversaciones y atmósferas.
Los personajes abarcan un amplio
espectro de identidades completamente polarizado a raíz de la devastadora
situación: héroes y villanos rodeados de gente que vive para morir, con
esperanzas perdidas y miedo a lo que habita en la oscuridad del subterráneo. El
autor presenta desde moradores fiesteros hasta comerciantes usureros, militares
del nuevo nazismo, los venerados antiguos trabajadores del metro, científicos,
madres, sectarios y caníbales… una odisea de personalidades que pasivamente
dejan huella en la personalidad de nuestro protagonista, haciendo de él alguien
muy diferente de cuando partió del hogar.
Pese a la originalidad y extensa variedad
de las personalidades, el autor no otorga excesiva importancia al desarrollo de
los personajes secundarios, básicamente por el poco tiempo que aparecen en la historia.
En este sentido, aunque el diseño de las personalidades
es realista y coherente, los personajes secundarios quedan claramente relegados
a un segundo plano en el que terminan siendo considerados más un elemento de la
ambientación que de la trama. Al formar parte de un decorado que ilustra y hace
más personal la historia, el autor logra que se centren las miradas en la
evolución psicológica del protagonista mientras se va cruzando en los caminos
del resto de personajes.
Artyom resulta algo plano para quien no esté acostumbrado a
la literatura rusa, pero entra en el estándar de normalidad. El autor lo
muestra de tal manera que resulta sencillo poder empatizar con él y disfrutar
de sus reflexiones, aún desde la curiosa perspectiva de ser alguien que se ha
criado en la oscuridad del metro. Todo esto ayuda a entender su particular
universo y forma de pensar.
La ambientación es lo más realista que se podía esperar, ignorando
la existencia de amenazadores y aterradores mutantes, claro. El metro es
inhóspito, sus moradores desconfiados y la oscuridad letal. No hay lugar para
la clemencia y no se puede esperar solidaridad cuando los alimentos escasean
continuamente, el exterior es radiactivo y día a día hay que combatir el frío,
la oscuridad y a las bestias. Hay que destacar que la representación del metro,
sus misterios y secretos es tan fidedigna como caótica… y es que no podía ser
de otra manera. En ocasiones, es inevitable perderse en la descripción de
ciertas localizaciones, pero ¿qué podemos esperar si a veces nos perdemos en el metro de la vida real?
En general, es una gran introducción a la saga de Metro y
una obra que ha roto esquemas, básicamente, por su sencilla y accesible
ambientación en el metro, hecho que le confiere más verosimilitud a la
historia. Además, el autor logra representar de una manera terroríficamente
atractiva el porvenir humano en el subsuelo, con sus esperanzas y terrores, de
un modo nuevo, peculiar e interesante. Aunque la ambientación no me ha terminado de convencer, tengo que admitir que el
universo de Metro absorbe de tal manera con sus misterios e interrogantes que dan
ganas de desaparecer del mundo y encerrarte en un sótano a leer a la luz de una
vela.
Estos argumentos asfixiantes con historias postapocalipticas y mutantes de fondo nunca me han atraido pero reconozco que la sugerencia de encerrarte en un sótano a leerlo a la luz de una vela le da un giro total a mi percepción....
ResponderEliminarMe ha gustado. Como siempre, excelente resumen.
¡Hola, C.A.!
EliminarGracias por leerme, como siempre :) Espero poder descubrirte algún día un libro que te marque, ¡aunque también estoy abierta a recomendaciones!
¡Un beso!
B
¿Te he dicho ya que tus reseñas me encantan? Creo que no... jajaja
ResponderEliminarDe veras, tal vez este no es el género que más me agrada, nunca he sido muy de leer distopías y cuando lo hago suelo alargar demasiado la lectura de dicha novela, sin embargo todo lo que cuentas aquí me interesa. Me ha gustado mucho la descripción que has dado de esos personajes que habitan esa ciudad subterránea. Muy interesante ^^
¡Un abrazo!
J.Fedor de La biblioteca de Mostaza
Muchas gracias, Fedor :)
Eliminar¡Me alegra mucho que te haya llamado la atención! La verdad es que el género no es para todos los gustos, y hay momentos en los que se está más predispuesto a leerlo que otros. La verdad es que yo me he aficionado hace relativamente poco, así que todo tiene su tiempo :)
Un beso ^^
B